Ha sido escenario de peliculas, buenas hasta malas. King Kong ha subido el Empire State. Por mucho tiempo el edificio más alto del mundo. Central Park ha sido escena del crimen del exlider de los exBeatles. Incluso lo conmemora con una placa en el West Side. Pero NY es más que eso. Además de ser el mayor destino turístico del mundo, después de Roma, invita a descubir la mágia en sus calles.
Talentosos músicos en los sucios pasillos del metro. Ignorados por los habitantes frustrados y hartos de la caotica vida en la ciudad. Viviendo el verdadero sueño americano.
Pero no es la frustración la que hace ignorarse unos a otros. Es la ciudad donde se puede caminar (si es que físicamente puedes hacerlo) con un hacha en la espalda, que nadie se alarmará. Caminar con un sombrero vaquero en medio de Times Square que nadie te volteará a ver por muy ridiculo que te veas. Mujeres vestidas como gatubelas solo <
Miles de restaurantes, miles. con M. Todo tipo de comida, desde los carritos de hotdogs (no patrocinados por la Señorita Laura; ah no, esos son sandwicheros) atestando los puntos turisticos, inflando sus precios un 300%, reelevados de turno al caer la noche por carritos de comida árabe. Curiosamente, dichos carritos se jactan por tener la mejor comida de la ciudad. Algunos ponen fotos de las supuestas celebridades que supuestamente visitaron su supuesto mejor puesto de la supuesta mejor comida. Por cierto, estos no son kosher.
Pero se disfruta más la ciudad alejándose de los puntos turísticos. Visitar Staten Island por el hecho de conocer los barrios residenciales, abismalmente diferentes a los barrios mexicas en Queens. El bronx un poco más allá del Yankee Stadium. Brooklyn y sus avenidas <
Jugar golf en un tee de práctica en los muelles.
Recorrer ida y vuelta el Brooklyn Bridge, respetando los carriles para peatones, ignorados a veces por turistas molestándo a los ciclistas.
La diferencia entre un viajero y un turista es muy simple. Las fotos.
El turista viaja por tomarse una foto de él/ella/ellos en un punto turístico. el viajero toma fotos de la ciudad, del ambiente, de las situaciones cotidianas como un basurero, un camión, las entrañas de un vagón de metro a las 11 pm, el rocío en las plantas de un parque a las 7 am, cuadno solo hay corredores comenzando su rutina diaria, seguido de un baño, café y metro para llegar a la chamba.
Hay algo que hacer para todos los gustos. Niños pueden divertirse en la juguetería más grande que he visto, hasta el momento. 4 pisos repletos de juguetes hasta para el chamaco más exigente. Diversión nocturna. Se puede visitar el antro de Coyote Ugly, hasta un tranquilo bar Irlandés (en la 39 y la 3ra.) con ambiente muy diferente a un comercial de Lucky Charms. Una exquisita variedad de cervezas de todo el mundo, donde ua Corona es obligatoria como mexicano. Después, comienza el desfile de fermentaciones y mezclas, que algunas rayan en lo exótico, más delicias soberbias para el paladar. Blue Moon, una lager belga con cuerpo. Una Ale irlandesa con sabor a chocolare. La cuenta es elevado, sí. Pero la experiencia es inolvidable. Recomendable ir acompañado.
Al salir, la ciudad que nunca duerme, continua mostrando su pasión. Gente trabajando, en las calles, en las oficinas. Algunas líneas del metro descansan. La mayoría de la gente duerme.
continua...
Que con eso? Hace 8 meses que probé la Blue Moon, juro que todavía puedo sentir su espeso, pero delicado cuerpo saboreando mi boca.
Donde esta la parte dos.... donde?? Donde??? Vamos a un partido de los yankees o ke???
ResponderEliminarAmo NY sólo por que te vi amarlo como ni Sinatra sabía hacerlo...
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