martes, 12 de octubre de 2010

Cazones

Sin lugar a dudas, una boda es todo un evento. Por donde se le mire, hasta por abajo, y todos los puntos de vista que tienen los involucrados. Sea por la religión que sea, en donde sea y de todas sus maneras, colores y sabores de los pasteles (que parece que todos mandan a hacer sus pasteles con el mismo pastelero, a quien por cierto siempre se le olvida echarle el sabor), etc. todas son lo mismo.

Y no, no me refiero a unir las vidas de 2 personas hasta que la muerte los separe, a veces y muy de moda, disfrazada de abogados. Me refiero a lo lucrativo que es para los proveedores de los servicios, incluso, los botones de los hoteles. Pero más que hablar de los dineros bien o mal desperdiciados (más lo segundo que lo primero), me llaman la atención (y eso está tan cañón como que los gringos arresten realmente a un capo de las drugs o que Obama gane nobeles) las peculiaridades que puede tener un casorio.

Hablo de los centros de mesa.
Un centro de mesa tiene como finalidad adornar la mesa redonda donde los invitados se sientan, primero a chismear, las mujeres a criticar mordazmente los vestidos de las demás críticas, después para degustar platillos que generalmente parecen hechos en la misma máquina dispensadora de banquetes: crema de quesos o de nueces, ave hojaldrada con alguna salsa y de tercer tiempo un pseudo postre que puede ser una gelatina como las del seguro social. Finalmente, la mesa se convierte en cantina, donde los meseros han tomado actitud de venderse por una propina; preparan desde un rum&coke, hasta una paloma sin tequila.

En todo momento el centro de mesa permanece inerte, sin embargo, ya fue reclamado en silencio. Parece como si se tratara de colocar una bandera en la cima de una montaña bautizada con nombres escalofriantes o que tratan de motivar a los alpinistas la widow-maker, o una carrera alrededor del mundo donde espera una millonaria recompensa a quien llegue primero.
Una vez que la ceremonia religiosa terminó formalmente, y mientras la feliz pareja se toma cientos de fotos que probablemente no vean, se da el banderazo de salida: arranca la señora con vestido incómodo y tacones asesinos de tobillos! le lleva una cabeza el señor con bigote y lentes retro, pero un momento, de la nada sale el niño con elegante pantalón de mezclilla y tenis deportivos! y sucios!
Todo para poder llegar antes de que se habrán las puertas del salón de eventos y poder reclamar el centro de mesa.
Los hay de diferentes tipos, de frutas, de semillas secas pero lo más típicos son los de flores naturales, siendo los más atractivos los de flores artificiales, por que duran más.
Sin embargo, me moriré sin haber comprendido 2 cosas 1) por que la selección mexicana sigue llenando estadios y 2) para que diantres se lleva la gente los centros de mesa.
Es un recuerdo? hay fotografías, la invitación e incluso un cuchillo de la vajilla rentada. Es por moda? O es sólo por que está ahí como los jaboncitos de los hoteles?
Por que no llevarse una silla? O pedir un platillo para llevar?
Por que no han creado un centro de mesa útil, con la leyenda: "Llévame a casa"? con espacio para colocar la bandera de reclame la pertenencia de tan bonito centro de mesa?
He llegado a ver gente orgullosa cargando el centro de mesa, sin importar la hora a la que el compromiso social termina. Parece que se han puesto sus mejores trajes, o el vestido que menos ha visto la gente o en el que en menos fotos salen, con el único propósito de acudir a la fiesta por el centro de mesa.

Escapa incluso a mi más vívida imaginación el por qué del centro de mesa. Por que no los atornillan a la mesa? Por que no los hacen de concreto y acero para que sean imposibles de desprender o cargar? Ya me imagino a una señora arrastrando el centro de mesa por todo el piso hasta su coche. Obvio, con total ausencia de glamour.

En alguna ocasión, en un bodorrio la presencia de esta humilde servilleta fue requerida. El centro de mesa tenía frutas y una "pecera" con semillas. Vidrio era el material del cual estaba echa la tan mencionada pieza. Con el calor del tequila, incluso diluido en agua + el hambre que puede acosar a altas horas de la noche, comencé con a ingesta de lo que recuerdo era una manzana cubierta de cera pa'que resaltara. Había roto el santo ritual al que acompaña el centro de mesa, y incluso quebrado el pacto secreto que existía en la mesa. Por supollo que fui mal visto e incluso criticado duramente. Pero la bebida hecha con agave me facilitó el olvido de ese evento. Sin embargo, a pesar de que el centro de mesa estaba ya incompleto, fue hurtado por una señora en la mesa contigua, ante el mascamiento de virote de los presentes en la mía. Se habían chamaqueado al que propietario alpinista, quien pasó más peripecias (palabra de abuela) para llegar antes que nadie a la mesa.

Historias como ésta hay tantas como bodas y mesas en las mismas. Cada una tan peculiar y única. Pero en común tienen algo: la diversidad zoocial y el buen, que digo bueno, el excelente... fino gusto de llevarse el centro de mesa.


Qué con eso? que los cazones son unos peces que luego son pescados para el deleite de los comenzales. O también es un municipio al norte del estado de Veracruz.

1 comentario:

  1. El cazon es la cria del tiburon...

    Y yo se de que bodorrrio hablas... hahahaha

    Muy bueno!!!

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