jueves, 26 de agosto de 2010

Nokia/X1

Todo el tiempo había pensado que en las diferentes corporaciones públicas, llámese Tránsito o policía, se respiraba un aire carente de moral, pero con oxígeno. Más equivocado no pude haber estado. Obtuso yo por tantos años. Pero ahora todo se ha aclarado. No, no fue una epifanía, tampoco se hizo una limpia <> en las mencionadas corporaciones. Fue una historia urbana, de esas que tanto abundan al salir a la calle.
El centro de Xalapa es cada vez más caotico. Miles de coches inundan las reducidas calles. Peatones cruzando por donde la consciencia les dicta y agentes de tránsito mascando cable en cada esquina. Pero ahí entran en mi efímero relato urbano.
Las mismas condiciones obligan a los automovilistas a dejar el auto en la calle, plagada de curiosos letreros con una E tachada. Muchas veces ignorada pero que está ahí para imponer autoridad. En mi caso, automovilista no de profesión pero sí de convicción, fue el ahorrarme o la codera de no pagar $12 pesos la hora o fracción por un cajón de estacionamiento. En fin, la experiencia fue tan productiva como escuchar el informe de gobierno completo.
Eran las 11.30 antes meridiano cuando iba a recoger mi unidad estacionada en la calle de Manuel Altamirano. Sagazmente encontré un espacio para aparcar. Curiosamente, no había otro auto en la misma acera. La citada y céntrica vialidad es vigilada como zopilotes a doña Elba Ester, pero por el escuadrón Halcón de grúas de Tránsito Municipal de Xalapa (TMX).
La situación narra que mi sagacidad se vio contrariada por el reglamento de TMX, además de la E tachada que en esta ocasión se burlaba de esta servilleta (pero no absorbente), a coro con un curioso y baquetón mesero de un restaurante con vista en primera fila al espectáculo que en la calle acontecía.
Segundos fueron los que salvaron a mi querido y útil vehículo automotor de haber sido arrastrado hasta el corralón municipal. Sabrá Dios que le habrían hecho además de hurtarle piezas refaccionarias. "No se lo lleven" exclamé con amargura en mi voz, mientras el mesero esbozaba una mueca de diversión. Dos amables y trabajadores hombres en overoles negros voltearon al mismo tiempo. Supongo que eso sucede al pasar todo el día remolcando autos en el cumplimiento de un reglamento mal impreso.
Ahí es cuando comenzó la aventura que tenía intención de relatar, y que antecedí rectificando mi opinión a TMX, como corporación. Mi licencia y tarjeta de circulación fue solicitada, y proporcionada por mí rapidito y de la mejor manera. Acto seguido el oficial Erick sacó de su apretado overol un block de infracciones, temido por muchos, burlado por otros. Le solicitó a su pareja un bolígrafo pero éste le accedió un desarmador. Ante la reiteración (por que un bolígrafo puede ser confundido en ocasiones por la herramienta) pasó finalmente el bolígrafo, que con su tinta haría un calvario el pago de la multa.
-Güero, le va a salir como en $800 pesos (unos 62 de los verdes), pero si la paga en menos de 5 días, le hacen un descuento.
- Oiga, y de a como es el descuento?
- De menos de la mitad.
- Ujule!
La negociación parecía fluir como las del sindicato de Mexicana. En eso, se me apareció la ventanilla express. Pago de multas antes de que éstas sean elaboradas y sin necesidad de el remolque y sobre todo, en el momento.
Ah! pero que equivocado estaba.
Pagué la multa en menos de lso 5 días permitidos para el descuento, es más en menos de 5 horas, que digo horas, minutos! 5 minutos bastaron para que se me otorgara el glorioso descuento.
Que amabilidad por parte de los hombres de overol negro. A diferencia de una cajera amargada en las instalaciones de TMX.
Me regresaron mi licencia, tarjeta de circulación y la placa. Todo acá en corto, a lo mejor no quería que se me perdieran o se las llevara el viento ( ¬¬ ) que considerado. Además tuve que depositar el dinero ( 2 papelitos verdes, conmemorativos del bicentenario y 1 "naranjita" del centenario de la revo) en la comisura del asiento de la grúa. Algo tullido por un objeto que pasa muchas horas ahí sentado.
No hay palabras para describir la amabilidad, la atención, el buen trato y respeto por parte de los servidores públicos en overoles negros. En menos de 5 minutos ya había pagado mi multa. El único afectado fue el mesero, que tuvo que regresar a su chamba (jale, trabajo, empleo o job).
Que fluido trámite, pero no me dieron mi comprobante del municipio. Que raro, tal vez se les olvido y a mi pedirlo ante el asombro del fugaz trámite.
Y como buen samaritano, el oficial Erick me dio la clave secreta para evitar malos entendidos en un futuro. Es la marca comercial de una empresa Finlandesa de celulares. Así pues, trascendió mi aventura urbana y sobre todo, que en menos de 5 minutos pude cambiar mi errada percepción de las corruptas corporaciones. Al menos en Xalapa, Ver.
Qué con eso?
Nokia tiene como slogan "connecting people". Vaya que si, ya sea a través de comunicación por ondas celulares o por la facilidad de pagar trámites o multas en el acto.

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